Políticos mediocres, ciudadanos dormidos


“Los políticos tímidos e interesados se preocupan mucho más de la seguridad de sus puestos que de la seguridad de su país”. (Macaulay, Thomas).



¿Esperas que la clase política mejora tu vida? No lo esperes.

Esta mañana leyendo la prensa digital he encontrado un artículo muy interesante: "Si no paramos la privatización, la sanidad pública será un gueto de beneficencia", del Sr. Pedro González León, neurocirujano del Sistema Sanitario Canario. Sr. Pedro, gracias.

Es verdad. Si, es verdad. Acabaremos destruyendo nuestra sanidad pública, y con este tipo de políticos nuestro sistema de funcionariado público. Desde hace años nuestros gestores públicos, muchas veces sin ninguna formación, han ido tomando decisiones poco acertadas para la ciudadanía.

Recortes, recortes y recortes, como la disminución en la contratación de personal sanitario, subastas de medicamentos, derivaciones a la sanidad privada para la realización de pruebas diagnósticas, el incremento de fundaciones e entidades públicas ajenas a la función pública, subvenciones inútiles, etc.

Debo aclarar que esto no quiere decir que la sanidad privada no tenga su espacio. Por supuesto, no se trata de quitar a unos para dar a otros. Es necesaria la coexistencia de ambas.

¿Por qué la salud pública no podrá ser privada? Es cuestión de números pensará un político. Temas relacionados con la seguridad alimentaria, alimentación y nutrición, salud ambiental, vigilancia epidemiológica, consumo, entre otras, podrían ser gestionadas por empresas privadas. No hay problema, es cuestión de números y de cambiar conceptos. Ahora a las personas las denominaremos como paciente, usuario, cliente, consumidor, beneficiario, da igual. Introducimos nuevos conceptos, como empoderamiento de la salud, educación, etc.

Realmente puede pensar que enfermedades como la sífilis, la gonorrea, el sida, el zika, el dengue, la depresión, la soledad, la obesidad o el consumo de drogas de diseño distingue entre clases sociales.

Que el mosquito del género Aedes le pregunte antes de picarle y transmitirle el virus del Zika: Disculpe, ¿usted qué nivel adquisitivo tiene?

Que nuestros hijos tienen problemas de sobrepeso porque meriendan sentados en el sofá delante de la TV, en vez de hacerlo corriendo en el parque con sus padres.

O tal vez, cuando resulta imposible comprar pan de masa madre y lenta fermentación en una capital. Teniendo que acudir al pan precocido que se vende en cualquier sitio, ya sea una gasolinera, un establecimiento chino, un quiosco, da igual, es más barato. Bueno, igual la broma sale cara cuando tengamos que acudir al médico (por supuesto privado) alergólogo o internista para comentarle nuestro problema con las alergias o la histamina.

O bien, los problemas que surgirán cuando nuestra juventud consumidora entre en depresión por no poder tener el último dispositivo móvil del mercado.

Podríamos pensar un poco más. En un futuro tendremos jueces privados, empresas privadas que gestionen los cuerpos de la guardia civil o la policía nacional, o que el funcionario que le atiende este a sueldo de un partido político. 

Resumiendo, ¿por qué tener funcionarios públicos? Esa persona que ha estudiado y sacrificado años de su vida, ganado una plaza por oposición pública, con un sueldo modesto y que garantiza a los ciudadanos (a las personas) total independencia de la clase política o los intereses del sector privado que, a veces, quiere ganar dinero a cualquier precio.

¡Cuidado! En parte también somos responsables, cada cuatro años votamos a nuestros representantes públicos. Siempre que se pueda.

¡Suerte! Disfruta del día.

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