Criterios técnico-sanitarios de las piscinas

Calidad del agua y del aire de las piscinas para proteger la salud de los usuarios.



Mediante el Real Decreto 742/2013, de 27 de septiembre, se establecen los criterios técnico-sanitarios de las piscinas. El objeto de la norma es establecer los criterios básicos técnico-sanitarios de la calidad del agua y del aire de las piscinas con la finalidad de proteger la salud de los usuarios.

Esta norma se aplica a cualquier piscina de uso público instalada en el territorio español. En los casos de piscinas de tipo 3A y 3B únicamente deberán cumplir parte de la norma. Se excluyen, las piscinas naturales, y los vasos termales o mineromedicinales.

Tiene la consideración legal de “piscina”, toda instalación formada por un vaso o un conjunto de vasos destinados al baño, al uso recreativo, entrenamiento deportivo o terapéutico, así como las construcciones complementarias y servicios necesarios para garantizar su funcionamiento, ya sean descubiertas, cubiertas o mixtas.

Las piscinas abiertas al público o a un grupo de usuarios, no destinadas únicamente a la familia e invitados del propietario u ocupante, con independencia del pago de un precio de entrada, se llaman “piscinas de uso público”. Diferenciando las de tipo 1, aquellas donde la actividad relacionada con el agua es el objetivo principal (parques acuáticos o spas) y las piscinas de tipo 2, donde la piscina es suplementaria (camping, hotel o centros terapéuticos).

Las “piscinas de uso privado” son aquellas destinadas únicamente a la familia e invitados del propietario, u ocupante, incluyendo el uso relacionado con el alquiler de casas para uso familiar. Debemos diferenciar las piscinas de comunidades de propietarios, casas rurales o de agroturismo, colegios mayores o similares (Tipo 3A), las piscinas unifamiliares (Tipo 3B).

Responsabilidades.

El titular de una piscina debe comunicar la apertura de la misma a la autoridad competente, antes de su entrada en funcionamiento tras las obras de construcción o modificación de la misma.

Una vez iniciada la actividad, el funcionamiento de la piscina es responsabilidad exclusiva del titular, que debe observar y cumplir las exigencias derivadas de esta norma.

El titular de la piscina debe registrar los datos relativos al autocontrol y situaciones de incidencias e incumplimiento, con las medidas correctoras adoptadas.

Tratamiento del agua.

El agua de recirculación de cada vaso debe estar filtrada y desinfectada antes de entrar en el vaso, al igual que el agua de alimentación si no procede de la red pública.

Los tratamientos químicos no se pueden realizar directamente en el vaso. El agua debe circular por los distintos procesos unitarios de tratamiento antes de pasar al vaso.

En situaciones justificadas, el tratamiento químico se podría realizar en el propio vaso, siempre, previo cierre del vaso y con ausencia de bañistas, garantizando un plazo de seguridad antes de su nueva puesta en funcionamiento.

Las sustancias biocidas utilizadas en el tratamiento del agua del vaso, deben ser las incluidas como TP 2: Desinfectantes utilizados en los ámbitos de la vida privada y de la salud pública y otros biocidas.

Personal.

El personal para la puesta a punto, el mantenimiento y la limpieza de los equipos e instalaciones de las piscinas debe tener un certificado o título que le capacite para el desempeño de esta actividad.

Laboratorios de análisis.

Los laboratorios donde se analicen las muestras de agua de piscina deberán tener implantado un sistema de garantía de calidad.

Los laboratorios donde se realizan las determinaciones analíticas en muestras de agua de piscina, y no tengan los métodos de análisis acreditados por la norma UNE EN ISO/IEC 17025, deben tener al menos los procedimientos validados de cada método de análisis utilizado.

Los kits usados en los controles del agua de la piscina, deben cumplir con la norma UNE-ISO 17381 "Calidad del agua. Selección y aplicación de métodos que utilizan kits de ensayo listos para usar en el análisis del agua" u otra norma o estándar análoga equivalente.

El titular de la piscina debe disponer de los procedimientos escritos de los métodos de análisis in situ utilizados para la cuantificación de los parámetros y los límites de detección o de cuantificación.

Protocolo de autocontrol.

El titular de la piscina debe disponer de un protocolo de autocontrol específico, que debe estar en las instalaciones a disposición del personal de mantenimiento y de la autoridad competente. Este protocolo de autocontrol deberá contemplar los siguientes aspectos:

  1. Tratamiento del agua de cada vaso.
  2. Control del agua.
  3. Mantenimiento de la piscina.
  4. Limpieza y desinfección.
  5. Seguridad y buenas prácticas.
  6. Plan de control de plagas.
  7. Gestión de proveedores y servicios.







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